30 nov. 2009

El poder evocador de la toponimia


"Y para hacerlos revivir bastábame con pronunciar esos nombres: Belbec, Venecia, Florencia, en cuyo interior acabé por acumular todos los deseos que me inspiraron los lugares que designaban. Aunque fuera primavera, el encontrarme en un libro con el nombre de Balbec, bastaba para darme apetencia del gótico normando y de las tempestades; y aunque hiciera un día de tormenta, el nombre de Florencia o de Venecia me entraba en deseos de sol, de lirios, del Palacio del Dux y de Santa María de las flores."

Marcel Proust (Por el camino de Swann, 1919)

Publicado por Antonio F. Rodríguez

1 comentario:

alfonso.fraguas@cchs.csic.es dijo...

Delicioso. Proust, siempre.