17 sept. 2010

Sé la muchedumbre


(Este artículo es una traducción literal de "Be the Crowd", escrito recientemente por William Dollins)

Por la mayor parte, he quedado contento con SIG en las Rocosas (más en otro artículo), porque ha estado bien para ver diferentes usos, preocupaciones, y perspectivas. Esta misma tarde, aguanté hasta el final de la "Mesa Redonda sobre Colaboración". La mesa estaba compuesta por
unas cuantas personas representando a las administraciones estatales, regionales y locales, así como a los servicios públicos y las universidades. Casi de manera uniforme, había un miedo (y, sí, quiero decir miedo) al crowdsourcing (o externalización masiva), que fue muy bien resumido en la siguiente afirmación:

«Para nosotros el crowdsourcing supone una vulnerabilidad»
Menos mal que Glenn Letham estaba ahí para tuitearlo, o sino no me hubiera creído lo que escuchaba. A lo largo de la discusión, el énfasis volvía a ser la imagen de cualquier persona editando datos espaciales, abriendo la veda a responsabilidades legales en algunas jurisdicciones. Otra joya:

«Cuando todos son responsables, nadie es responsable.»
Reconozco que no toda la mesa redonda giró en torno al crowdsourcing, pero fue un tema al que se volvió varias veces. Me quedé con la impresión de que, cuando estas personas hablan de crowdsourcing, piensan literalmente en muchedumbres (crowds) de «populacho iletrado» haciendo ediciones aleatorias de conjuntos de datos críticos desde sus iPhones. Miedo, incertidumbre y duda fueron proyectados hasta un nivel en el que, bueno, los participantes en la mesa sintieron miedo, incertidumbre y duda.

Se prestó una especial atención a los datos recogidos y gestionados por proveedores «autoritativos» de datos, quienes recogen datos utilizando una serie de procedimientos y reglas de negocio validadas. Y, sin embargo, también se prestó atención a que se llegue a tal punto en el que dichos conjuntos de datos puedan ser libremente compartidos. Esto refleja otro problema: una completa falta de entendimiento del concepto de crowdsourcing.

Soy consciente de que, para las administraciones, pueden haber problemas legales y estatutarios al compartir libremente conjuntos de datos (leyes de privacidad con datos catastrales, por ejemplo) que necesitan atención. Durante esta discusión, dejaré esto aparte. La siguiente afirmación fue realizada durante la mesa redonda:

«OpenStreetMap nunca será una fuente de datos autoritativa»
Ante esto, ofrezco lo siguiente (que no pude exponer durante la mesa redonda puesto que no había turno de preguntas):

Si eres la fuente «autoritativa» de datos de carreteras de tu región, y has obtenido esos datos siguiendo procedimientos y reglas de negocio que garantizan la calidad y precisión de los datos *y* tienes una actitud manifiesta de poder compartir esos datos con el público, ¿porqué no donas los datos a OpenStreetMap, para que ellos puedan proveerse de datos «autoritativos» (o al menos datos derivados de datos «autoritativos»)?. Las personas que eligen usar OSM para sus aplicaciones estarían usando entonces datos de alta calidad.

¿Porqué no, en vez de criticar el concepto, os involucráis y participáis, marcando el modelo a seguir y por tanto demostrando liderazgo? En otras palabras...

¡Sé la muchedumbre!

Publicado por Iván Sánchez Ortega.
OpenStreetMap

1 comentario:

Anónimo dijo...

A nadie se le escapa la relevancia del crowdsourcing en cartografía, teniendo en cuenta el eterno problema de los costes del trabajo de formación y revisión en campo.
Hay varias estrategias para asegurar la calidad de la información proporcionada por voluntarios: aplicar las leyes de los grandes números, si 100 usuarios me dicen que un lugar se llama x, lo más probable es que así sea, si tengo 100 trazas de una carretera y hallo la media, el resultado será excelente; otra posibilidad es trabajar con personal especializado y comprometido (¿cuántos guardas forestales, guardia civil, biólogos, geólogos, secretarios de Ayuntamiento, etc. recorren el campo? ¿podrían recoger datos si se les forma?).
Por supuesto que la responsabilidad seguiría siendo de la NMA que incorpora IGV en sus datos oficiales, después de comprobarlos.
Pero en cualquier caso, los voluntarios son gente muy fiable, quien tiene la suficiente afición como para comprarse un GPS y andar dando vueltas por ahí capturando datos no da en absoluto el perfil del vándalo que actua descuidadamente. Y si en otros campos nos fiamos de los voluntarios (Cruz Roja, incendios,ONG,...) para ciertas tareas supervisadas ¿porqué no en cartografía?

Salud e interoperabilidad

Antonio F. Rodriguez
GT IDEE
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