13 oct. 2010

Fallece porque el GPS le indicó una carretera que conducía a un pantano


Siento que el título sea tan sensacionalista, pero no es mío, es el que ha usado la agencia Europa Press para publicar la noticia.

Parece que hace unos días un conductor se precipitó con su coche al pantano de la Serena (Badajoz), durante la noche y con poca visibilidad, siguiendo una carretera cortada que su navegador GPS le indicaba como el camino a seguir. En al automóvil iba otra persona que logró salir del coche a tiempo y se salvó.

Curiosa, lamentable y trágica noticia, que suscita varias reflexiones. En primer lugar ¿Cómo es posible que alguien tome por real la información que le da un sistema? Es algo que pasa continuamente, ¿quién no ha visto cómo alguien creía que las imágenes de satélite que mostraba un Globo Virtual se daban en tiempo real? ¿o cómo se usaban como prueba de la existencia de algo? Y es que el poder de la imagen es tan grande para el ser humano que no es tan difícil como parece cometer ese error, el de creer que «ver» algo es prueba tangible e indiscutible de que es real. Somos «animales visuales» en los que la vista predomina con mucha fuerza y no es fácil tener presente que aquello de «lo he visto con mis propios ojos» a menudo no es prueba de nada y cada vez significa menos.
Es el usuario, claro, el que debe ser consciente en cada momento de la fiabilidad de lo que ve y no olvidar que una la información de una imagen puede estar manipulada, tener errores, estar deformada, anticuada, etcétera.

Por otro lado ¿hasta dónde puede llegar la responsabilidad del proveedor de un conjunto de datos, de una cartografía, de unas imágenes? La cuestión es muy compleja porque las dificultades intrínsecas que conlleva la información geográfica, que implica grandes volúmenes de datos en los que una tasa de errores residual es muy difícil de eliminar y, en un caso de uso determinado, cualquier deficiencia puede constituir el 100% de los casos que le interesan al usuario en ese momento.
Quizás la solución sea proporcionar siempre una descripción de la calidad, con lo cual quedaría claro que ya no se suministra una descripción del mundo real que puede ser tomada como la realidad, sino sólo una aproximación a lo real, siempre desconocido por naturaleza, una realidad descrita y matizada, con sus simplificaciones, errores, reglas y abstracciones. Incluso cuando es una imagen de registro.
Y por último ¿Cómo un periodista, un profesional de la información, puede equivocarse de modo tan evidente por mor de tener una noticia llamativa? La razón real de que falleciese un pobre conductor en accidente no ha sido el que su navegador GPS tuviese errores, sino el que haya una carretera que acaba en un pantano sin ninguna barrera que impida que un coche caiga al agua.

Publicado por Antonio F. Rodríguez