12 jul. 2016

De cómo un pequeño problema de cartografía digital ha convertido una granja de Kansas en un infierno


Hay una granja en la localidad de Potwin, un pequeño pueblo de 449 habitantes situado al norte de Kansas, propiedad de Joyce Taylor, de 82 años, que está viviendo una auténtica pesadilla desde hace años. Es un sitio tranquilo, muuuy tranquilo, situado cerca del centro geométricos de Estados Unidos y ahí precisamente es donde radica el origen del problema.

Como sabréis, todo ordenador (y el vuestro también) conectado a Internet tiene una dirección IP que le identifica en la red. Y en el año 2002 MaxMind, una compañía informática de Massachusets, decidió dotar a las IP de inteligencia geográfica y comercializar ficheros de Ia ubicación geográfica de IP, empleando toda una variedad de métodos para georreferenciarlas (coches espías buscando wifi abiertas, apps espías que envían las coordenadas del teléfono, asignando el domicilio de una empresa a su IP, pirateando el fichero de clientes de los proveedores de Internet...). Prácticas no demasiado éticas que aprovechan los agujeros de la ley, o simplemente la violan, y que hacen que haya un montón de coordenadas circulando por la red. Podéis averigüar las coordenadas asignadas a vuestra IP aquí.

Pero cuando no es posible ubicar una IP, se le asigna una posición por defecto en el centro del país al que pertenecen. La primera opción era el centro geográfico del país, pero eran unos números muy feos (39.8333333,-98.585522), MaxMind decidió tomar (38.0000,-97.0000) y acertó con la granja de Taylor.

Los problemas empezaron en ese momento, cuando un montón de búsquedas apuntaban a aquel apacible lugar. Los Taylor han tenido visitas del FBI, de la agencia antidroga, de unidades antiterroristas, ambulancias en busca de suicidas e infartados, agentes judiciales... una locura. Aparentemente en ese bucólico lugar hay unas 5 000 empresas establecidas y unos cuantos millones de ordenadores conectados a Internet.

Ahora, MaxMind ha elegido otra localización por defecto para Estados Unidos en el centro de un lago para evitar problemas (por cierto no os extrañe si vuestra IP está localizada en el centro del Estanque del Retiro de Madrid), pero el problema radica en los miles de ficheros antiguos que siguen circulando por la red con las coordenadas de la dichosa granja.


Así que me parece que la moraleja de esta curiosa historia es doble: que las coordenadas de nuestro domicilio (o la dirección) son datos personales y que hay que tener mucho cuidado en cómo se gestionan. o dicho de otra manera, que hay que tener cuidado con las coordenadas, que las carga el diablo, que lo mejor es colocar una gran ciudad en el centro geográfico de cada país y que qué pena que la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal española no sea aplicable en Massachusets.

(Visto en fusión.net).

Publicado por Antonio F. Rodríguez.