8 mar. 2010

Open New Zealand


Parece que en Nueva Zelanda, en las antípodas, hay varias iniciativas interesantes que tratan de publicar los datos de las administraciones en la red y, lo que es más difícil, que se utilicen.

Por ejemplo Open New Zealand, abierto en junio 2009, es un blog que tiene como objetivo alojar y desarrollar proyectos sobre transparencia, democracia participativa y, especialmente, hacer que los gobiernos central y local sean útiles para los ciudadanos y las empresas. No es fácil averiguar quién está detrás del sitio web, no parece un organismo oficial y sólo he conseguido averiguar dos nombres, Nat Torkington (gnat@open.org.nz) y Glen Barnes (glen@open.org.nz).

Y uno de los proyectos reseñados es el Open Data Catalogue, un catálogo independiente y abierto de conjuntos de datos oficiales. Contiene un gran número de conjuntos de datos, unos con copyright de la Corona, otros publicados en condiciones que se desconocen y algunos con una licencia Creative Commons; algunos datos cartográficos que se pueden encontrar son los censos de población (Copyright desconocido), los hipocentros de terremotos (Copyright de la Corona), mapas geológicos de Nueva Zelanda (Copyright desconocido), la línea de costa (Copyright desconocido) y una Base de Datos de Cobertura del Suelo (Creative Commons).

Koordinates es un sitio que ofrece un directorio muy sencillo y usable de datos geográficos disponibles por zonas, que contiene, por ejemplo, referencias a cartografía mundial a pequeña escala bastante interesante.

Por otro lado, uno de los líderes de este movimiento, Nat Torkington, ha publicado en O'Reilly radar un interesante artículo reflexionando sobre el concepto de Datos Abiertos (Open Data), con ideas de cierto interés. Torkington sostiene que hay que tener en cuenta que liberar datos cuesta dinero, es decir, que no se pueden despreciar los costes que supone para la Administración, publicar sus datos en la web, documentarlos, catalogarlos y acerlos accesible y usables. Este argumento ha veces ha sido utilizado como una excusa, pero al autor le interesa más hacer énfasis en que, simplemente, es mejor empezar por los datos más útiles y que pueden tener una mayor demanda. Por otro lado, dice algo obvio, pero que a menudo no se tiene en cuenta, que la mejor manera de impulsar la reutilización de los datos públicos es promover o realizar aplicaciones finales a la medida de los usuarios que les resulten atractivas, prácticas y, si es posible, incluso espectaculares.

Desde luego, parece que está despertando un movimiento mundial en varios países tendente a hacer posible la reutilización real de los datos públicos. Bienvenido sea. Eso permitirá aprender de los demás y que se dé publicidad a las buenas prácticas que vayan surgiendo.

Publicado por Antonio F. Rodríguez