7 mar. 2011

Ciento diez kilómetros por hora

Imagen robada de un informativo de RTVE

Pocas son las personas que no saben que este lunes no se podrá circular a más de 110 km/h en las autopistas y autovías españolas. Pero mucha es la polémica que ha suscitado la medida. Las voces críticas no se han hecho esperar mucho tras el anuncio oficial.

Recordemos, el Ministro del Interior Pérez-Rubalcaba afirmó que se va a ahorrar un 15% de gasolina y un 11% de gasoil. No voy a citar a todas las voces críticas, pero copiando de un artículo de Microsiervos nos podemos hacer una idea:

Las cifras varían locamente entre un 2% y un 15%, que es más o menos un orden de magnitud, lo cual debería ser inadmisible para una medida de la que supuestamente dependen millones de euros de gasto en combustible. ¿Es que acaso no disponemos de las herramientas necesarias para hacer un cálculo en condiciones, y dar una cifra basada en estimaciones realísticas? De nuevo, cito a los de Microsiervos:
¿Cómo puede un problema que parece de matemáticas básicas arrojar tantas respuestas distintas según quién lo analice?
La verdad: me ha decepcionado un poco que tras varios días no se haya publicado un estudio matemático detallado sobre cómo se ha calculado el ahorro (o cómo se debería calcular) a pesar de que es cierto que conlleva ciertas dificultades por su propia naturaleza.
Para salir de dudas, he recurrido a la lista de correo de la IDEE, para saber cuánta información existe sobre la velocidad máxima, y la respuesta ha sido rápida y unánime: La Dirección General de Carreteras, dependiente del Ministerio de Fomento, dispone de un inventario de equipamiento detallado. Se sabe dónde está cada poste, cada cartel de salida, cada señal de tráfico, entre qué puntos kilométricos y cuántos carriles tiene y cómo es el arcén y qué velocidad máxima tiene cada tramo.

Aun es más: la Dirección General de Tráfico(dependiente de Interior) dispone de un histórico de todos los sensores de paso de vehículos ( y para muestra, un botón). Composición (ligeros o pesados), número y velocidad media por hora y tramo. Por otra parte tenemos estadísticas del consumo medio de vehículos de gasolina y diesel.

Eficiencia de combustible de varios modelos de vehículos. Fuente: Wikipedia.

Pero estoy bastante seguro de que si uno escarba entre sus estadísticas de parque de vehículos, se podría llegar a saber cuántos Seat León turbodiesel fueron matriculados en Teruel durante 2005. Y cruzar estos datos con las curvas de eficiencia de cada modelo de coche. Ahí es nada.

Es fácil adivinar dónde quiero llegar con todo este razonamiento. Aun a riesgo de caer en una exaltación de la tecnocracia, creo que es mi responsabilidad como ciudadano señalar que una decisión con una importante repercusión económica (y mediática) se ha tomado de manera relativamente alegre, citando cifras sin mucho aval, cuando en su lugar se debería haber maximizado numéricamente el ahorro. Pero como es de mala educación criticar y no hacer nada constructivo al respecto, preguntémonos qué hacer para evitar situaciones similares en un futuro:

Si existen los datos y las herramientas para obtener una buena estimación del ahorro de combustible, ¿porqué no se ha hecho?

Las respuestas son múltiples. Por una parte, a los políticos no les gusta discutir con números sobre la mesa. Es mucho más divertido descalificar las medidas sin aportar, de nuevo, ninguna cifra. ¿Y la prensa? Pues la prensa tampoco tiene mucha seriedad a la hora de medir cosas Así que ¡conductores qué les parece la medida! Esperar rigor político o periodístico no es muy esperanzador.

Cómic: "Opinión pública" de XKCD. CC-by-nc.

«Un importante político criticó hoy que los medios de comunicación, en lugar de informar a la ciudadanía, se limitan a hacer reportajes sobre la ignorancia pública»
«¿Están nuestros televidentes de acuerdo? Salgamos a la calle para escuchar algunas opiniones...»

Desde el punto de vista de usuario de IDEs y otros servicios de la administración pública, la respuesta es otra. No se ha hecho una buena estimación porque los datos necesarios no están publicados. Si la D.G. de Carreteras tuviera una IDE, y se pudiera descargar la información, estaríamos más seguros de cuánto combustible se va a ahorrar. Y, cuantas más estadísticas de la DGT se pudieran integrar en el cóctel de datos, más precisa sería la estimación.

Es la cantinela de siempre de los entusiastas de la web semántica: cuantos más datos estén publicados mediante estándares, más cosas interesantes se podrán hacer cruzándolos de maneras inusitadas. Si no hay datos, no se podrán hacer.

Tim Berners-Lee, pidiendo datos en bruto en su ponencia sobre datos enlazados.

Llegados a este punto, el de "publica todos tus datos", siempre hay una réplica por parte de la comunidad IDEE (que ya nos conocemos): "Publicar todos los datos es muy caro y costoso, tenemos que centrarnos en publicar sólo datos útiles para los ciudadanos".

En ningún momento quiero dar a entender que hay que dejar de trabajar y publicar la información que se publica actualmente. De hecho, cosas como el anuario estadístico del Min. de Fomento han servido a los chicos de MalaPrensa para ajustar sus números. Pero la información disponible actualmente sólo nos permite corregir errores de bulto.

Y es que los razonamientos de MalaPrensa o Microsiervos son claros ejemplos de cómo deberá funcionar una sociedad de la información. Porque la penetración de la sociedad de la información no se mide en cuántos iPhones tienen los políticos, sino en cuánta información son capaces de gestionar sus ciudadanos. En otras palabras, una discusión del tipo "no es correcto extrapolar datos de los contadores de vehículos" o "los datos originales no son necesarios porque las estadísticas agregadas ofrecen una buena confianza" está a un nivel intelectual totalmente distinto de "a 110 km/h me duermo" o "esto seguro que se hace para cobrar más multas". Mientras no dispongamos y hagamos uso de la información a nuestro alcance, seguiremos siendo un país de pandereta.

Las IDEs y las iniciativas de datos abiertos son claramente el camino a seguir si queremos llegar a ser una sociedad informada en la que las decisiones se tomen con argumentos sopesados y matemáticamente irrefutables. Pero este episodio de velocidad limitada debe hacernos ver que todavía queda camino por recorrer.

Publicado por Iván Sánchez Ortega