6 abr. 2016

¿Tenemos un mapa y un navegador en el cerebro?


John O'Keefe, May-Britt Moser y Edvard Moser recibieron recibido el premio nobel de Medicina 2014 por el mal llamado GPS cerebral, que en realidad es como un navegador. El reconocimiento celebra el descubrimiento de varios tipos de neuronas que componen el sistema de orientación  en el cerebro humano y que están localizadas en el hipocampo, una de las partes más primitivas del cerebro.

Hay neuronas llamadas «células de lugar» que se activan cuando pasamos por un sitio conocido, son las que nos permiten recordar que hemos pasado por una ubicación determinada y que vamos por el buen camino. Están situadas en el hipocampo y forman algo similar a un mapa mental de los lugares que conocemos.

Otras neuronas, situadas en un área cercana al hipocampo, la corteza entorrinal, son las  denominadas «células de cuadrícula», que se activan cuando nos encontramos en los vértices de una cuadrícula cuyo paso de malla depende de la situación. Comparan la dirección de la cabeza con la información de dónde estamos dentro de la malla y nos ayudan a orientarnos en un espacio conocido. Constituyen un sistema que recuerda cómo funciona un giróscopo.

Se han descubierto circuitos que conectan ambos tipos de neuronas y que parece, por lo tanto, que forman una especie de navegador cerebral que nos permite recordar caminos para ir de un sitio a otro, ubicarnos en el espacio y saber qué dirección hay que tomar en cada caso.

Incluso, cartórafos experimentados dicen que les cuesta orientarse cuando están en lugares nublados o cerca del Ecuador, donde el Sol está tan alto que no se puede utilizar para orientarse claramente. Es posible que inconscientemente ese sistema utilice además la posición del Sol para ubicarnos y , en ese caso funcionaría de manera análoga a como lo hace una brújula. Y no hay que olvidar que en el año 1992 J.L. Kirschvink hizo público el hallazgo de cristales de magnetita en el cerebro de los seres humanos.

Como parece lógico, las regiones del cerebro involucradas en la búsqueda de rutas están íntimamente ligadas con la formación de recuerdos nuevos. Cuando esos circuitos neuronales fallan sobreviene la desorientación que caracteriza a los enfermos de alzhéimer, una enfermedad que afecta desde muy pronto al hipocampo.

Evidentemente, todos conocemos de memoria la parte de nuestra ciudad en la que nos movemos. Ahora se empieza en qué parte del cerebro se almacena esa información, ese mapa, y como nuestras neuronas lo utilizan para que nos podamos orientar. Fascinante. 


Para más información, véase este enlace.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.