3 sept. 2018

El problema de las fronteras nacionales


Este verano hemos visto una noticia curiosa: parece ser que Google Maps ha quitado la línea de frontera que separa Marruecos del Sáhara Occidental para los usuarios que consultan sus mapas desde Marruecos. Eso quiere decir que los turistas que deambulen por esa región verán en sus móviles inteligentes esa cartografía en la que no aparece ni el nombre de Sáhara Occidental ni la línea que lo limita al norte, mientras que los usuarios de España, pueden ver una línea discontinua, que significa territorio en disputa.

Parece que la medida es el resultado de la petición formulada por una plataforma nacional de jóvenes en Marruecos que se consideraban ofendidos por Google a la hora de tratar la integridad territorial de su país. Hay que tener en cuenta que existen leyes marroquíes que obligan explícitamente a sus ciudadanos a defenderla.

Por su parte, Google es una multinacional que, si quiere penetrar en todos los países en ocasiones, se ve obligada a seguir el marco legal de cada nación y así, ocurre que Google Maps muestra en varias situaciones fronteras y líneas diferentes dependiendo del país desde el que se consulte, tal y como se describe aquí y aquí.

Por otro lado, las fronteras de Ceuta y Melilla tampoco aparecen en la versión de Google Maps que se ve en Marruecos, mientras que desde España sí aparecen, pero como una línea discontinua. También se ve desde nuestro país como línea discontinua la frontera de Gibraltar y está situada más al sur del aeropuerto. 

Si por curiosidad miramos la situación en Bing Maps y en OpenStreetMap, veremos (al menos desde España) que aparecen las fronteras de Ceuta y Melilla, el límite de Gibraltar al norte del aeropuerto y la separación entre Marruecos y el Sáhara Occidental, como línea discontinua en Bing Maps y como una frontera desplazada y muy cercana a la de Mauritania en OpenStreetMap.

Hay que reconocer que el tema de las fronteras es extremadamente delicado y espinoso, muy sensible y que a veces no es posible llevar a cabo lo que sería ideal desde un punto de vista estrictamente topográfico, representar la realidad de facto y dibujar las líneas que separan territorios controlados por diferentes países porque hay un marco legal que obliga a representar una frontera jurídica, aunque de hecho no se respete.

Ese es el caso de los servicios WMS que implementa cada nación, que en general representan las fronteras legales. Al menos, los WMS tienen la ventaja de que pueden superponerse fácilmente con otros mapas y permiten confrontar las distintas representaciones muy cómodamente.

¿Y qué ocurre entonces con los datos de superficie que se utilizan para calcular densidades de población?, ¿cómo se efectúan los censos de población y los censos de todo tipo? Curiosamente existe un conjunto de datos llamado Global Administrative Units Layers (GAUL) generado y mantenido anualmente por la FAO que trata de compilar la información geográfica más fiable sobre los distintos niveles de unidades administrativas en todo el mundo, incluyendo los límites de país, como contribución para disponer de unos datos estandarizados y comunes para estudios estadísticos.

Su finalidad es estrictamente técnica, no tienen ninguna validez jurídica ni legal, siempre tienen que ir acompañados de una nota que así lo explique y no están a disposición del público, sino solo para las agencias de las Organización de las Naciones Unidas, colaboradores, universidades e investigadores. Hace falta pedir una autorización para conseguirlos.

Esas líneas pueden verse a pequeña escala en algunos mapas, como el mapa mundi de la Sección de Información Geoespacial de Naciones Unidas, que puede verse más abajo, y el visualizador del Grupo de Expertos de Naciones Unidas sobre Nombres Geográficos (UNGEGN).
 http://www.un.org/Depts/Cartographic/map/profile/world.pdf

Publicado por el editor.

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