10 jul. 2018

Informe sobre la implementación de INSPIRE

http://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/bitstream/JRC109035/jrc109035_jrc109035_jrc_inspire_eu_summaryreport_online.pdf

Sigamos calentando motores con vistas a la Conferencia INSPIRE 2018. En enero de este año se publicó este interesante informe titulado «Summary Report on the Staus of implementation of the INSPIRE Directive in EU».

Está basado esencialmente en los reportes trianuales de cada Estado miembro del año 2016, en el seguimiento de ese mismo año 2016, que se entregó en mayo del 2017 y en las entrevistas bilaterales mantenidas por la Comisión con la mayoría de países durante ese mismo año. En consecuencia, está un poco atrasado y describe la situación hace año y medio, pero aún así resulta interesante porque se pueden extraer algunas conclusiones y sirve también para ver cómo ha evolucionado cada país en esos dieciocho meses. 

El informe establece una metodología para implementar INSPIRE resumida en cuatro pasos:
  1. Identificar los conjuntos de datos espaciales (CDE) INSPIRE.
  2. Documentarlos con metadatos.
  3. Publicar servicios INSPIRE (visualización, descarga catálogo).
  4. Transformar esos datos para que sean conformes al marco INSPIRE.
En primer lugar, informa de que los 28 países, excepto Irlanda y Reino Unido, presentaron un Plan de Acción para solventar las deficiencias y plazos incumplidos en la implementación.

En cuanto a los National Contact Point, hay variedad de organismos. Aproximadamente en la mitad de los casos se trata del responsable de la cartografía oficial, pero en la otra mitad es algún ministerio (Agricultura, Medio Ambiente, Interior, TIC...).

A grandes rasgos:
  • 19 países, entre los que están España, tienen una estructura de coordinación satisfactoria y otros 9, no.
  • Las iniciativas de datos abiertos e IDE se retroalimentan mutuamente.
  • La falta de productos de datos continuos en toda Europa limita el uso de los CDE nacionales.
  • En el futuro, hay que pensar en las necesidades de información más allá de las meramente ambientales.
  • 15 países, entrelos que está España, progresan adecuadamente en mecanismos para compartir datos y otros 13, no.
  • Los estudios hechos en Países Bajos y Suecia cuantifican balances costes-beneficios muy positivos, pero detectan que hay que concentrarse más en implicar a los sectores no ambientales y satisfacer sus necesidades
  • Lituania ha realizado un estudio de beneficios muy concreto. La implementación de INSPIRE ha supuesto un ahorro a la administración de 1,2 M  en horas de trabajo, y beneficios sociales de 0,9 M   en el 2014, que se preveía que aumentarían hasta 1,8 M anuales en los años siguientes.
  • Otros ejemplos son el Geoportal de Hidrocarburos español, que permite que los usuarios ahorren 60 M € al año en combustible, y un caso de uso en Dinamarca que arroja una ganancia neta anual de 13 M €.
  • A pesar de que hay unos 90 000 CDE disponibles, más de 40 000 servicios de visualización, más de 30 000 servicios de descarga y más del 50 % de servicios conformes en la UE, su distribución es extremadamente irregular y la situación general en cuanto a la evaluación de los cuatro pasos descritos no es muy buena, excepto la cifra de conformidad de metadatos (el 87 %).
  • Todos los países han mejorado desde este informe; por ejemplo, todos los catálogos nacionales ya están sincronizados con el catálogo europeo.
  • España desde luego también lo ha hecho. Partiendo de cifras bajas, ha mejorado bastante (véase el Seguimiento 2017): 
    • El 100 % de los CDE y servicios informados está descrito con metadatos conformes.
    • El 64 % de los CDE está disponible mediante servicios de visualización y descarga.
    • El tanto por ciento de CDE conformes han aumentado de un 10 a un 20 %, y en el anexo I es del 64 %.
    • El tanto por ciento de conformidad de los servicios reportados ha pasado de un 13 a un 80 %.
  • Tenemos un Plan de Acción, como la mayoría de los Estados miembros para cumplir todo el marco INSPIRE a finales del 2020.
  • La Comisión por su parte reconoce que la implementación de la Directiva está lejos de alcanzar los objetivos iniciales y ha emprendido una serie de iniciativas: priorizar el conseguir que los datos INSPIRE sirvan para los reportes de Directivas ambientales; realizar una evaluación en el 2019 basada en los indicadores ya definidos en este informe, y dirigir una serie de recomendaciones al MIG para que incluya en su programa de trabajo.
Así que en los próximos dos años y medio, hasta el 2020, hay que realizar un esfuerzo para cumplir la Directiva, tener disponibles y conformes los CDE que sirven para los reportes ambientales, avanzar en políticas de datos abiertos, implementar recursos INSPIRE paneuropeos (de eso se ocupa el proyecto OpenELS) y crear complicidad con otros campos de aplicación. Queda mucho por hacer, pero nadie dijo que las revoluciones tecnológicas fueran fáciles.
  
Publicado por el editor. 

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