5 jul. 2019

Nuestra contribución al II Encuentro de geobloggers

http://revistamapping.com/2019/06/03/llega-geobloggers-ii-a-madrid/


¿HACIA DÓNDE VA EL MUNDO DE LA INFORMACIÓN GEOESPACIAL?
Contribución del editor del blog de la IDEE al II Encuentro de geobloggers

«La verdad es una expansión del poder»
Michael Foucault


En primer lugar, quiero agradecer la oportunidad que me brindan de compartir mis ideas y opiniones, y participar en este encuentro, a Miguel Ángel Ruiz y Marta Criado (Revista MAPPING), como organizadores, a Juan Toro por haber tenido la idea y ser el impulsor de esta cita entre blogueros, que él define como «profesionales que comparten de manera altruista su experiencia a través de un blog» y a Gersón Beltrán, que tan bien moderó el primer encuentro.

Llevo más de 33 años trabajando en el IGN y CNIG, pero no os asustéis, que no voy a hablar de todas las cosas que hacemos en el IGN ni de nuestros planes de futuro. Trataré de responder a la pregunta que se nos plantea como tema de este encuentro, ¿hacia dónde va el mundo geo? Y voy a dar tres respuestas.

Primeramente, vamos a intentar identificar y predecir las tendencias tecnológicas  que van a tener más desarrollo e impacto en los próximos 5 - 10 años, en un orden que no significa nada en particular:

- Sensores. Nos parece que va a explotar el mundo de los sensores y el globo se va a llenar de dispositivos georreferenciados de registro, especialmente de tráfico, calidad del aire, ruido y trazas de personas y vehículos. Publicarán sus datos de manera abierta y estándar y eso va a dar lugar a aplicaciones muy variadas, algunas de las cuales todavía no imaginamos.

- Nuevos datos. Creemos que van a producirse nuevos datos, como las coberturas nacionales de datos LiDAR que muchos países van a acometer, siguiendo el ejemplo pionero de España. Reino Unido, por ejemplo, ya tiene planificada su primera cobertura completa para el año 2020. También habrá más datos en 3D, vídeos integrados y anclados a los datos geográficos, fotos, animaciones, etcétera que habrá que aprender a explotar y aprovechar en todo su potencial. En ese sentido OpenStreetView y otras soluciones abiertas alternativas a las más conocidas actualmente van a expandirse a gran escala y jugarán un papel muy importante.

- Internet de las cosas. Parece que la Internet of Things (IoT) va por fin a dar todo lo que venía prometiendo hasta ahora. Muy probablemente los coches, motos, patinetes, bicicletas y todo tipo de vehículos van a estar georreferenciados continuamente, lo que va a revolucionar tanto la captura de datos de redes de transporte como la gestión del tráfico. En relación con ese mundo, se van a geolocalizar gran número de ítems útiles y eso va a disparar la cartografía de interiores, que se conectarán con el exterior y darán lugar a aplicaciones de gran interés.  

- Datos enlazados. O linked data, dejarán de ser un mundo esencialmente experimental y de desarrollo, para pasar a ofrecer aplicaciones geográficas y resultados interesantes, enlazando fuentes de datos diferentes, aspecto especialmente interesante para los datos geográficos por su enorme volumen y frecuente actualización, lo que dificulta su migración a un repositorio común. También aparecerán los metadatos enlazados, lo que permitirá explotar de manera mucho más inteligente y eficaz algo tan complejo y difícil de gestionar como son los metadatos geográficos, que tienen precisamente la virtud de relacionar entre sí todos los recursos geoespaciales de una región o tema: datos, servicios, catálogos de objetos, listas de valores, etcétera.

- Neocartografía o Información Geográfica Voluntaria, que por fin va a entrar en los Institutos Geográficos oficiales. Una vez conseguidos buena parte de sus objetivos, que eran en esencia generar cartografía abierta para todos que se pueda utilizar en producción y romper las políticas cerradas de los datos geográficos oficiales, una vez que se ha instalado la tendencia, »lenta pero inexorable, que hace que poco a poco  las agencias cartográficas vayan abriendo sus datos, el siguiente paso es colaborar con ellas, crear sinergias y conseguir resolver los problemas de calidad, homogeneidad y normalización de la IGV para que sirva como fuente de datos para la cartografía oficial. La Neocartografía también va a conocer una gran expansión porque se van a organizar campañas extensivas y sistemáticas para completar la cartografía de los países menos desarrollados y solucionar así uno de los grandes problemas de la IGV, su completitud.

- Identificadores persistentes para los recursos y sobre todo para los objetos geográficos individuales. Es algo  que llega de la mano de la Directiva INSPIRE y que permitirá la gestión distribuida no solo de conjuntos de datos, sino también de objetos geográficos. Por ejemplo, será posible tener un objeto geográfico en un repositorio y todos o parte de sus atributos, en otro diferente. También hará posible utilizar una serie de objetos geográficos en la red como objetos de referencia y proporcionar actualizaciones como «sólo cambios».

- Big Data, o macrodatos, que empezarán a estar disponibles para todos. El Big Data privado comenzará a ser hackeado y compartido, los ciudadanos reclamarán su derecho, por un lado a explotar las grandes masas de datos privados y anonimizados que gestionan las grandes corporaciones y están compuestas de datos individuales, y por otro lado, a acceder al Big Data público como ya establecen las Directivas europeas de reutilización de información del sector público (RISP).

No hemos mencionado el machine learning o aprendizaje automático porque, como bien ha dicho Belén Soria (Here maps), no es una tendencia, sino una realidad que ya está aquí y ha venido para quedarse, que ya está dando resultados impresionantes que se están implantando en los procesos productivos de cartografía para resolver una amplia gama de problemas. Es curioso que el avance más innovador, el que hace poco tiempo casi parecía algo de ciencia ficción, es el que más rápidamente se ha desarrollado y hecho realidad hasta llegar a los resultados prácticos.

Sin embargo, más interesante y productivo que tratar de anticipar tendencias tecnológicas, me parece el definir claramente hacia dónde queremos ir. Mejor que intentar simplemente determinar de dónde vienen el viento y la corriente que nos arrastra, me parece tratar de navegar jugando con las tendencias tecnológicas, pero a la vez ejerciendo nuestra pequeña y humilde cuota de poder para decidir qué es lo que queremos. Si acertamos con lo que desea la mayoría de la comunidad, tendremos más probabilidades de éxito y quizás el resultado sea en algún caso lo que suele llamarse una profecía autocumplida. En ese sentido hay ahora una oportunidad que no quiero dejar de mencionar, y es la ocasión de enviar opiniones antes del próximo 12 de julio para la nueva versión del documento de UN-GGIM titulado «Tendencias futuras en la gestión de información geográfica: la visión de cinco a diez años». En el blog de la IDEE están todos los detalles en la entrada publicada hoy, 2019-06-27, y en cualquier caso habrá una encuesta pública para opinar en el cuarto trimestre de este año.

Desde ese punto de vista, se nos ocurren otras siete direcciones de progreso. Siete también, que es un número cabalístico y de gran simbolismo que a lo mejor no viene mal cuando estamos hablando del futuro:

- Datos abiertos en general y, en particular datos geográficos abiertos. Es una tendencia que viene desde casi unos veinte años, pero todavía muy incipiente y que creemos que va aumentar exponencialmente en los próximos años. Afortunadamente, ahora disponemos de una norma española, la UNE 148004:2018 Datos geográficos abiertos, que incluye un conjunto de pruebas para determinar de la manera más objetiva posible si unos geodatos se están publicando o no como datos abiertos. Además, se va a proponer como punto de partida para una norma internacional de ISO/TC211.
Este punto está muy relacionado con los derechos geoespaciales, que van a conocer un gran desarrollo en los próximos años. Derechos como el derecho a estar localizado o no según desee uno, el derecho a la conexión a Internet o a la cobertura de telefonía móvil, en condiciones razonables, en cualquier lugar y circunstancia. También está íntimamente imbricado con la necesidad de tener un marco legal mundial que defina claramente las reglas del juego y no deje al usuario ni a las empresas en situación de indefensión legal y jurídica cuando todos estamos actuando la mayor parte del tiempo en el que intercambiamos información en un entorno internacional. Falta una «ley del mar» de internet y habrá que definirla más pronto que tarde.

- Servicios abiertos, como consecuencia del punto anterior (información del sector público abierta por defecto, incluso contribuciones del sector privado y los usuarios) y de la arquitectura orientada a servicios. En los próximos años se definirá qué es exactamente un servicio abierto, de igual manera que ahora tenemos ya definiciones técnicas precisas de qué son los datos abiertos. Proliferarán los servicios web abiertos y estándar, no solo los geográficos, sino también los alfanuméricos, hasta ahora poco desarrollados.

- Interoperabilidad de licencias, que vendrá a solucionar toda la problemática generada actualmente por las licencias no estándar, que nadie sabe con seguridad cómo interactúan con otras cuando se mezclan datos de fuentes diferentes, y las licencias propias, definidas en un texto ad hoc ligado a un idioma que para usuarios de contextos lingüísticos diferentes exigen una traducción jurada. La interoperabilidad se resuelve siempre utilizando estándares, por lo tanto el uso de las licencias tipo (©, Creative Commons, EUPL, ODbL…) se impondrá, especialmente el de las Creative Commons 4.0 por su flexibilidad y amplia implantación.

- Estándares abiertos, son los que permiten la interoperabilidad universal y después de cierta etapa de cuatro cinco años, en que han dejado de ser tenidos tan en cuenta, creo que instancias como UN-GGIM (United Nations – Global Geospatial Information Management) van a dedicarles más espacio, apoyo y van a mencionarlos más. También otras aplicaciones y entornos como las soluciones en la nube de software como servicio (SaaS), los proyectos de IGV y las empresas privadas van a aprovecharse de sus ventajas y beneficios para la sociedad. Es cierto que los estándares OGC se han quedado un poco anticuados (la primera versión del más usado, el WMS, es del año 2000), pero van a reformularse tomando como base Open API, lo que va a desencadenar una pequeña revolución y que haya un INSPIRE 2.0 adaptado a esa base tecnológica.

- Software libre, apoyado claramente por el Esquema Europeo de Interoperabilidad v2 (EIFv2), que recomienda a las administraciones públicas no solo utilizar software libre, sino invertir en su desarrollo en las situaciones en las que no ofrece todavía la funcionalidad requerida. El EIFv2 es una recomendación de la Comisión Europea, que lo considera una pieza clave para la e-administración y el Mercado Digital Único Europeo. Se espera que sirva para actualizar los Esquemas Nacionales de Interoperabilidad (ENI), que en el caso español toma forma en el Real Decreto 4/2010.

- Calidad, tanto de datos, como de metadatos, servicios y de una IDE en su conjunto. Es un campo que no se está llevando a la práctica lo suficiente, pero que va a expandirse gracias a la de métodos estándar para evaluar la calidad simplificados y más usables, arrancando desde el problema más complejo, que es cuantificar el estado de desarrollo de una IDE definiendo los indicadores pertinentes, especialmente los que miden el balance coste-beneficio para justificar las considerables inversiones que se han realizado y racionalizar las futuras. El estudio de la calidad de las IDE será la palanca que moverá el análisis de la calidad de sus recursos y servicios, y finalmente, también de  la calidad de metadatos y datos.

- Profesionalidad. Los grandes proyectos de información geográfica van a dejar de estar dirigidos y coordinados por expertos en Estadística o en Medio Ambiente, para pasar a estarlo por especialistas en Cartografía y Geomática que conocen las particularidades de la información geoespacial y tienen la experiencia necesaria. Por decirlos de manera coloquial «la cartografía debe ser para quien la trabaja». No deja de ser curioso que UN-GGIM esté encuadrado dentro de la Sección de Estadística de Naciones Unidas y que la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) juegue un papel tan dominante en la dirección de la iniciativa INSPIRE, aunque ya se ha visto que el Joint Research Centre (JRC), un organismo estrictamente técnico con una Unidad IDE, está recuperando cierto protagonismo. ¿Alguien puede imaginar un gran proyecto estadístico dirigido por un Ingeniero en Geodesia y Cartografía? La cuestión es que el panorama se racionalice y los estadísticos, los expertos en medio ambiente y los geomáticos ocupen el lugar que les corresponde y desempeñen el papel que se espera de ellos.

En suma, veremos en los próximos años cómo el mundo geo se transforma en un entorno más abierto y basado en la compartición de recursos, especialmente los públicos, más estándar e interoperable, una vez que hemos descubierto que ése es el mejor camino desde todos los puntos de vista en un mundo globalizado, y más transparente, intercomunicado e interdependiente.

Por último, me gustaría extender el interrogante de este encuentro («¿Hacia dónde va el mundo geo?») para ver hacia dónde se dirige la comunidad de geobloggers, reunida en este encentro en su mayoría, o al menos en una muestra muy representativa. En ese sentido y con la clara intención de contribuir a definir el futuro, quiero proponer otras siete acciones (siete otra vez) encaminadas a conformar una comunidad auto organizada:

1)  Geoblogs. Implementar un agregador de geobloggers en español, que siguiendo el modelo de páginas como menéame o Digg, agrupe en un solo sitio todas las entradas de sus blogs y permita votar a los internautas qué entradas les parecen más interesantes o relevantes. Habría que definir una línea editorial, entendiendo la labor de un bloguero como una suerte de microperiodismo voluntario, que difunde esencialmente dos géneros: noticias y opinión.
2)  Lista de correo. Definir una para que todos estemos comunicados y poder enviar mensajes y propuestas organizativas y ¿por qué no? noticias y entradas que cualquiera desee difundir y puedan servir como sugerencias de contenido de otros blog.
3) Lista de geoblogs, pública para tener un inventario de blogs en español de información geográfica. Debe estar mantenida de manera continua y por supuesto, respetar la privacidad y adherirse al Reglamento de Protección de Datos Personales (RGPD).
4)  Encuentro. Habría que sopesar si es oportuno o no que este encuentro se organice de manera anual. Se dice que internet es como un perro en el sentido de que un año de internet equivale a cinco años en una vida humana y parece a primera vista que un ritmo de encuentro cada dos años es poco para poder reaccionar adecuadamente a los cambios que se producen vertiginosamente. Pero por trol lado hay dificultades logísticas, prácticas, organizativas y de saturación de agendas que a nadie se le escapan.
5)  Premio anual al mejor geoblog del año, por las entradas y la labor de comunicación desarrollada. Debería elegirse por votación popular y anónima, en principio entre los geobloggers, pero también se podría abrir a todos los usuarios. Es algo que serviría para unir a la comunidad y establecer cierta cultura particiativa.
6)  Consejo directivo, o figura similar, que será necesario para coordinar la comunidad de geobloggers. Para comenzar a caminar propongo una  primera reunión en julio para debatir estos puntos, ver si son viables y decidir cómo continuar. Podría estar abierta a los mencionados Miguel Ángel Ruiz (MAPPING), Juan Toro y Gersón Beltrán, además de a todo geoblogger voluntario que quiera contribuir.
7)  Democracia. Las decisiones importantes dentro de esta comunidad de geobloggers se tomarán por votación de sus miembros, y queda abierto también a la opinión de todos decidir qué decisiones son importantes y deben votarse.

También habrá que ver, a nivel práctico, si es posible y cómo incorporar a tuiteros, responsables de RSS, páginas de noticias y revistas digitales que también hacen microperiodismo y han estado con nosotros en estos dos primeros encuentros.

Como conclusión, quiero destacar que el futuro que se plantea en este aspecto es organizarnos en una federación de blogs abierta, transparente, participativa y democrática, para defender nuestros intereses, nuestra imparcialidad y objetividad, para potenciar el papel que juega cada uno de nosotros y para configurar una voz única y colectiva que dé su opinión e influya en los momentos y de la manera que decidamos. Muchas gracias a todos.

Publicado por Antonio F. Rodríguez.

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